Kimlea i Gatina

Remenant, hem trobat aquest article publicat el 2004 al Daily Nation, escrit per Dan Teng’o. Està traduït al castellà a la web de Sant Josepmaria, el fundador de l’Opus Dei (una traducció un pèl macarrònica, la veritat).

Kimlea: Donde las madres y sus hijos son compañeros de clase

Quizás sea la guardería de Gatina, situada en la plantación de té [“el estado del té” és una mala traducció!] en Limuru, la única escuela en la que los chicos y sus madres son compañeros de clase. La guardería, que sólo dispone de un aula y un baño [per dir-ne alguna cosa: és una letrina], se usa por las mañanas para cuidar bebés y como centro de aprendizaje para niños menores de diez años, mientras sus madres trabajan en la plantación de té [deia “granja de té”… però encara no es cria, aquesta planta!]. Después de las tres de la tarde, los niños ceden el puesto a sus madres para las lecciones de alfabetización de adultos, nutrición, cuidado de los niños y costura.

La escuela fue creada hace dos años por la Fundación Kianda para atender a los niños pequeños mientras sus padres trabajan en las granjas de té. Cuando los propietarios impidieron que los llevaran a la plantación, la mayoría de los más pequeños no tenían a nadie que cuidara de ellos, por lo que terminaron en situaciones peligrosas, como jugando con fuego y quemándose. Muchos permanecían en casa hasta cumplir diez años porque sus padres no podían permitirse llevarlos a la escuela.

La Fundación Kianda, que funciona en la zona como escuela de enseñanza para chicas desde 1992, ha dado un paso más con la creación de una escuela que proporciona un centro de enseñanza a estos niños mientras sus padres están fuera. Cuando se extendió entre las madres el deseo de recibir educación, se empezaron las clases de alfabetización y con el tiempo se incluyeron cursos tales como manualidades, nutrición, cuidado de los niños y costura.

Actualmente, la escuela tiene una población estudiantil de 50 chicos y 38 adultos. Cada familia paga 50 shillings al mes y la escuela proporciona a los niños leche y uniformes. Durante la sesión de la mañana la profesora de la escuela, Miss Anne Nyambura, divide los alumnos en dos grupos separados a los que imparte lecciones simultáneamente.

Cinco personas

La escuela, alojada en un sólo edificio sin vallas, se encuentra a unos metros de las casas de los trabajadores que sirvieron como establos para los granjeros blancos que vivieron en el área durante la era colonial. Hoy, los cobertizos albergan a una media de cinco personas cada uno. Algunos de los niños más pequeños acompañan a sus madres por las tardes ya que no hay nadie que los cuide, porque la mayoría de las madres son cabezas de familia. Desde que la guardería fue construida en muchos de los recolectores de té ha aumentado el aprecio por la educación. Con las lecciones recibidas en la escuela han pasado de la recolección del té a la puesta en marcha de sus propios negocios.

La primera mujer que se benefició de la alfabetización en la guardería ha instalado un hotel y dos tiendas en el Shopping Center [està així, però no us imagineu La Maquinista] de Tigoni. También tiene previsto enviar a su hija a la escuela secundaria, un logro notable para un recolector de té de la zona. “Las mujeres son muy aplicadas en sus estudios porque la mayoría de ellas nunca han ido a la escuela”, explica Nyambura. Margaret Nanyama, que procede del distrito de Bungoma pero trabaja en Gatina desde hace 20 años, dice que antes de que la escuela fuera instalada, no sabía siquiera sostener un lápiz. “Ahora sé mucho sobre nutrición y cocina, entre otras cosas”, comenta con orgullo [la vam conèixer, és una dona trempadíssima]. Después de aprender la teoría en la guardería, las madres van a Kimlea Girls’ Training Center para las lecciones prácticas de los cursos de confección y de cocina.

El centro ofrece cursos de sastrería, agricultura, nutrición y cocina principalmente para quienes no terminaron la escuela primaria.

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Programa contra la SIDA

Googlejant Kimlea sempre es troben coses noves. En aquest cas, és un PDF d’un programa presentat per Kianda Foundation a una entitat sueca, Mälarföreningen. És un projecte de lluita contra la SIDA enfocat a les dones i noies de les plantacions. El PDF sencer el podeu trobar aquí. Tot i que no posa la data, té informació d’interès. Copiem algun paràgraf, que permet fer-se la idea de com estan les coses:

Sobre l’actitud davant VIH/SIDA:

Kimlea now seeks to increase Aids Awareness and Prevention through its programmes in the school and its surrounding areas. The villagers have peculiar theories about Aids, and many are uncertain as to its causes and effects. Some think that it is a curse by an enemy or the wrath of the ancestors. By offering a dear sacrifice to the spirits, one can be cured. Many have been exploited for being ignorant at the expense of their families. Due to these theories, families neglect those members with Aids out of fear of bewitchment. Their families and communities disown the patients, and most die soon after diagnosis.

There is therefore need to educate the masses on how the disease is contracted and how to care for the sick so as to prolong their lives. Though the government is very concerned about this issue, it lacks the economic means to address this problem. It therefore depends on other players within the economy to carry out this campaign especially because they are familiar with the needs at the grass-root level and can therefore address the problems extensively. Also, the government is viewed with suspicion due to misappropriation of funds, thus other players are given this task that is primarily the responsibility of the government.

Algunes de les dificultats que s’han trobat:

Women run over 50% of the families living within this area, just as Teresia does. She is a mother of five children, and among them is Mercy, now a second year student at Kimlea. Teresia attends the adult literacy classes in Kimlea’s Outreach Programme. Teresia was born in the tea estate 35 years ago. She got married to a neighbor in the village and both worked in the plantations. Life got a bit too tough after their third child was born, so her husband decided to go to the city to look for greener pastures as it was paining him to see his family go deeper into poverty. Teresia has not seen him for five years, and now she has two more children. She says that life is comfortable as long as there is tea to be picked in the plantation. The only problem arises when there is no tea to be harvested, because she has to look for other sources of income, and at such times, it is difficult to get casual employment elsewhere. Many women are therefore forced to prostitution in order to provide for their children, and this is common in the plantations.

The illiteracy rate among these people is very high. Majority of the women are either uneducated or are primary school dropouts. Because of this background, some of them may not be aware of the causes and effects of Aids since they cannot read, do not own electrical gadgets such as television sets and therefore rely on hearsay.

I l’objectiu del projecte:

20 trained teachers.

250 rural girls between the ages of 12 and 25 will gain access to counseling services on Aids and other related issues.

100 rural women above 25 years of age will gain access to information on the disease Aids and will receive counseling from the trainers.

Indirectly, this project will have an impact on the lives of their families, affecting around 2,500 other people.

Improve the attention and care that the HIV/Aids patients receive in the homes and villages.

Una beca, mitja vida

Un dels objectius del projecte Kimlea 2008 és aconseguir beques per a les alumnes de Kimlea.

Un curs acadèmic a Kimlea costa uns 250€. Amb 50€ més, les alumnes poden dinar tot el curs. Si no, des de les 9 fins a les 5 no mengen: només quan tenen classe de cuina, que es mengen el que han cuinat. I a vegades fan quilòmetres fins a arribar a casa.

Aquí podeu veure-les a la festa de final de curs:

Parlant amb la Principal de Kimlea, la Frankie, vam veure que apujant la beca a 300€ ens asseguràvem que una estudiant podia treure profit de tot el curs.

El nostre plantejament és que, a més dels dos anys de Kimlea, hi hagi una tercera beca per a les alumnes, en forma de microcrèdit, per tal que en acabar els estudis puguin comprar alguna eina de treball per produir: una màquina de cosir, un forn, un màquina de tricotar… D’aquesta manera, la tercera beca suposa facilitar la creació de microempreses i a la llarga de cooperatives formades per dones que produeixen per al mateix sector.

Podeu veure el programa d’assignatures dels dos anys. I us oferim també el que expliquen des de la Fundació Kianda sobre les noies que reben les beques.

Un testimoni del 2005:

En Kimlea nos proponemos ayudar a estas chicas para que se ganen la vida por sí mismas y puedan ayudar a sus familias. Aquí aprenden costura, punto con máquina de tricotar, cocina, cría de conejos, producción de miel de abejas, horticultura, etc.Nuestro objetivo es que, al cabo de dos años encuentren empleo, y se puedan mantener económicamente por sí mismas, cosiendo, vendiendo lo que cocinen o poniendo un puesto de comidas.

Una de ellas, que ha terminado ya su estudios en Kimlea, ha instalado un hornillo de carbón cerca de la carretera. Hace unos bollos que llaman “mandazi”, muy típicos de esta zona, y los va vendiendo a la gente que pasa.

Otras chicas han podido comprar una máquina de coser y han puesto al lado de su casa un pequeño taller, hecho con tablas ; o han encontrado trabajo en fábricas de ropa, en empresas de limpieza, en la cocina de hospitales, de colegios, etc.

Cada una escoge lo que le gusta más o para lo que tiene mas habilidad. Ésta es la ventaja de la formacion profesional tan heterogenea que reciben en Kimlea y que las habilita para ganarse la vida, además de ayudar a sus familias.

En Kimlea pagan una cantidad muy baja -euro y medio al mes- porque no es conveniente dar esa formación gratis: aquí lo que no se paga no se valora.

Pero ni siquiera tienen dinero para esa cantidad que, como se puede ver, es simbólica. Para que puedan pagar ese euro y medio hay que proporcionarles algún trabajo en la escuela, para que tengan la responsabilidad y la alegría de autocostearse sus propios estudios.

Las clases se dan durante el día y muchas de ellas no comen prácticamente nada hasta que llegan a sus casas por la noche. Casi nunca comen carne, porque es muy cara. Su comida básica es el “ugali”, una mezcla de harina de maíz con agua, una especie de pasta, muy espesa; y el “irio”, que se hace con maíz, alubias, patatas y verduras, cocidas y machacadas como un puré.

Las que pueden, se traen de su casa un poco de maíz cocido, que se toman a mediodía en la escuela. En la escuela les dejan aguacates y frutas de los árboles, para que no estén con el estómago vacío.

Les escribo para pedirles que contribuyan con Kimlea pagando una beca.

Como todas las chicas son pobres, se necesitan 150 becas.

Al ayudarlas se contribuye a que tengan su profesión, y puedan vivir de forma más humana, ayudando a su familia.

El primer dinero que ganan estas chicas suelen emplearlo en enviar a sus hermanos al colegio.

Con esa beca, se las saca de la miseria para siempre.

I un altre del 2006:

Kimlea está en el distrito de Kiambú, en Kenia. La escuela es para chicas sin medios económicos y sin posibilidad de tener un training que les facilite ganarse la vida. Muchas de ellas son hijas de los recolectores de té de la zona, que ganan menos de un euro al DIA, y con ello tienen que sacar adelante a la familia.Los estudios en esta escuela son de 2 años y reciben educación técnica en agricultura, punto a máquina, costura, cocina, ingles y algo básico en contabilidad y negocios. Las clases son diarias de 8.30 a 4.30. Muchas de las alumnas tienen que andar unos 10 Km. para llegar a la escuela, y también muchas no comen más que una vez al día.

Se entrevistan a las chicas para ver si tienen los mínimos conocimientos para entender las clases y beneficiarse del curso. Si se ve que no pueden, se les invita a hacer el curso los sábados y durante las vacaciones, donde tenemos menos chicas y se les puede dar mas atención personal. Los padres o responsables de las chicas también vienen a la entrevista para que se responsabilicen de los estudios de sus hijas, pues hay el peligro que cuando las necesitan para trabajar en algo dejan de venir a la escuela.

Durante los dos años las alumnas, con la ayuda de las profesoras, descubren la asignatura que les va más o con la que les gustaría ganarse la vida. Al terminar sus estudios algunas consiguen empleo en cafeterías, talleres, casas privadas, etc. y otras empiezan sus pequeñas industrias vendiendo comida, tejiendo, como costureras, etc.

Lo mejor de todo es la repercusión que tiene en ellas y sus familias. Al empezar a ganarse la vida resuelven los problemas básicos de sus familias y así al ayudar a una alumna estamos ayudando a toda una familia. Con las becas recibidas UMBELE esta ayudando a 46 familias.

20 de las becadas terminan sus estudios en noviembre de 2006, pues recibieron la beca para su segundo año. Sus nombres son: Ann Kajuju, Sophia Njoki, Purity Wanjiku, Monica Njoki, Mary Njeri, Hellen Wanjiru, Joyce Waringa, Margaret Nyambura, Mary Mwathimba, Millicent Gitonga, Nancy Njoki, Susan Njeri, Teresia Nyakio, Beatrice Murugi, Catherine Wangari, Hannah Wamuthithi, Hannah Wanjiru, Fidelis Wanjiru, Grace Wanjiru and Elizabeth Wanjiru.

Por ejemplo Hannah Wamuthithi reside ahora con su abuela, pues sus padres viven muy lejos de la escuela. Así y todo tiene que andar todos los días 14 Km. Además antes y después de la escuela tiene que ayudar a su abuela a traer agua que está a varios kilómetros de distancia, recoger leña, etc. Otra de ellas, Nancy Njoki, trabaja durante los fines de semana para poder comprarse los materiales que necesita para el curso. Margaret Nyambura no tiene padre, su madre no tiene trabajo fijo y muchas veces no tienen suficiente para comer.

Las que sobresalen en este grupo son: Aniñe Kajuju, Fidelis Wanjiru y Elizabeth Wanjiru. Pensamos que podrán llegar a hacer algo grande.

Esta clase ha empezado ahora a preparar propuestas de negocios que podrían empezar. Esto les ayuda a abrir sus horizontes y a considerar distintas opciones para su futuro.

Las otras 26 becadas terminarán el año que viene y para estas necesitamos la beca para su segundo año. De entre ellas 5 fueron reemplazadas por otras por las siguientes razones:
– Maria Njeri Njoroge se casó de repente y tuvo que ir al sitio de donde procedía su marido. Fue reemplazada con Lydia Wambui Nyaga
– Maureen Nyambura, los padres consiguieron una plaza en un colegio de secundaria. La reemplazó Phyllis Njeri Kuria
– Rahab Waithera, vivía muy lejos y pensaba que conseguiría algún sitio donde estar, pero no pudo. La reemplazó Phibian Mmboga Manaseh
– Rebecca Nyakeru, pudo conseguir un colegio de secundaria. Reemplazada con Sarah Wanjiru Ndichu
– Alice Wairimu Mwangi, no tenía interés y se le aconsejó que lo dejara. La reemplazó Veronica Marita

Durante los primeros meses del primer año siempre hay un poco de movimiento por distintos problemas que surgen.

Además de las 5 reemplazadas las 21 restantes son las siguientes: Anne Nyambura, Mary Nyambura, Gertrude Wangui, Mary Wanjiku, Racheal Mberete, Veronicah Nyambura, Mary Wambui, Julia Nduta, Serah Nyamboke, Teresia Wamaitha, Leah Wanjiku, Hannah Wangui, Monica Njoki, Milka Wanjiku, Caroline Njeri, Catherine Waringa, Cecilia Nyambura, Grace Wambui, Josephine Ngendo, Lucy Wanjiru, and Margaret Wambui.

Muchos de los nombres son iguales, pero no quiere decir que son familiares. Muchas de estas chicas son de la tribu Kikuyu, por la zona de donde proceden, y los nombres africanos de cada tribu no son muy variados, por eso se repiten mucho.

I repetim el vídeo on les veieu a classe:

Les beques es canalitzen a Kimlea via la Fundació Montblanc, que té un conveni amb la Fundació Kianda.

Kianda Foundation i la primera escola multirracial

Kianda Foundation està a l’origen de Kimlea Girls Technical Training Centre i Kianda School. En aquest article del Sunday Standard de l’any 2005 es parla de l’Olga Marlin, a qui algunes vam tenir la sort de conèixer.

A l’article, s’explica com va ser possible aconseguir els permisos per iniciar una escola oberta a blancs, negres i indis, en un moment que Nairobi encara estava totalment dividida en barris segons les races.

Va ser gràcies a l’ambaixada del Japó. Aquí s’explica la història (val la pena llegir tot l’article i el llibre d’Olga Marlin, To Africa with a dream, publicat en castellà amb el títol Con un sueño en África):

But nothing had quite prepared her for the shocking reality on the ground. She arrived in Kenya when residential areas were segregated, as were clubs, schools, restaurants, and even the public transport system.

Social interactions between the races was taboo, and Olga and her group soon realised that they would have a difficult time selling the idea of a multi-racial school that would see white students learning side by side with their Asian and African peers.

Initially the idea was to set up a finishing school which would give African women a chance to acquire secretarial skills in courses that would help them get better jobs and uplift their living standards. At the time, Olga says, people thought they were mad to even come up with such an idea, but a female member of the Kenyatta family whom the group met soon after their arrival, gave them the courage to move on.

“You have arrived at a very good time to open a school for girls. Our women need education to become self-reliant, respect themselves and make themselves respected. This can only happen when they are financially independent. Your school should provide them with the necessary skills,” the Kenyatta family member said.

After a brief teaching stint at Kenya High School, then a whites-only school, Olga moved on to carry out their vision.

By 1961, after months of giving music lessons and coaching students in various subjects to raise money, the group was ready to start.

But there was a problem. One of the students was Goan and the city council would hear nothing of registering Kianda, first located in Valley Arcade — a white residential area — and two with a non-European student on board.

They would first have to seek the approval of the residents, the council said.

Her proposal to the residents was flatly rejected and Marlin was crushed. “It was simply one of the worst moments of my life,” she says.

She then knew that they would have to move out of the area if their mission to give African girls a chance to study was to be fulfilled.

One of her students offered to help. Her father, Paddy Rouche, owned an estate agency in Nairobi’s Westlands and had just identified a parcel of land along Waiyaki Way (Kianda School’s present location), which was on the border of a reserve on which the Japanese embassy also stood.

At this time, the government also decided to declare some plots in the area multi-racial and Kianda (Kikuyu for valley) finally found a home which would be led by Olga until 1980.

It would be the first of several educational institutions put up by the Kianda Foundation in its quest to uplift the educational standards and general welfare of women in Kenya.

Registered in 1961 in Nairobi, its development has over the years given rise to a primary and secondary schools as well as the Kibondeni Catering School and the Kimlea Girls Technical Training College in Kiambu.

The latter has saved hundreds of girls from the degrading and exploitative child labour rampant on the coffee plantations in the district.

Sort que van haver de fer lloc per als japonesos!

I encara una altra cita, que demostra que no només calia alliberar-se de prejudicis racials:

To Olga, the eldest child in a family of six, African women were in a vicious circle those days: “They needed education for freedom and freedom to be educated.

Val a dir que la família de l’Olga sembla excepcional…

Gatina i Maramba

Des de Kimlea es fan càrrec de dues nursery schools: dues escoles amb nens i nenes petits, en teoria abans de començar la primària (que des de fa pocs anys és obligatòria a Kenya).

Les dues escoles són semblants, però amb algunes diferències.

Gatina està en un terreny que pertany (en teoria) a una cooperativa que té plantacions de te i produeix també hortalisses, llet, etc. Hi ha una petita població que es diu Gatina i l’escola es troba en un sot al qual s’hi baixa des de Gatina poble, vora unes cases de fusta. No hi ha aigua corrent ni electricitat.

A Gatina, Kimlea supervisa les mestres i s’encarrega de proporcionar un vas de llet cap a les 11 als nens. Són uns 70. Alguns vénen de llocs veïns, si les mares treballen a la plantació.

Maramba, en canvi, es troba dins del recinte de la plantació, que es diu també Maramba; al recinte hi ha també la planta on s’asseca i empaqueta el tè i els habitatges dels treballadors. Aquí, l’empresa és qui paga les mestres i el vas de llet i Kimlea s’encarrega de supervisar-ne el funcionament.

A Maramba les condicions són aparentment millors: l’escola està al mateix recinte dels habitatges, hi ha aigua corrent (font i safareig al mig de les cases) i instal·lació elèctrica. Hi ha uns 100 nens i nenes, que en aquest cas viuen allà mateix.

En ambdós casos, hi ha dues diguem-ne mestres: el que seria una monitora/cangur/babysitter, que simplement vigila els més petits i procura que no es perdin, i una altra mestra que generalment ha fet només un curset i és capaç d’ensenyar els nens i nenes a llegir una mica i comptar.

Aquí teniu l’enllaç directe a les explicacions (minses i poc actualitzades, però no es pot demanar tot) a les webs de la Fundació Kianda i de Kimlea mateix.

Kenya

Kenya és per a molta gent sinònim de safaris, Nacida libre i Memorias de África. Però la Kenya que hem conegut l’agost de l’any 2007 és molt diferent. Hem tigut la sort d’anar-hi per treballar in situ en alguns dels projectes que havíem estat preparant durant el curs, en col·laboració amb la Fundació Montblanc (a Catalunya) i la Kianda Foundation (Kenya).A la nostra Kenya els nens petits ploraven perquè no havien vist mai una mzungu (persona blanca en swahili)…

Nosaltres érem aquí. Veieu Tigoni, ente Limuru i Kiambu (la capital del districte)? És força aprop de Nairobi. En aquest mapa híbrid podeu veure com destaca el verd de les plantacions, el vermell de la terra i, a la zona de l’esquerra, es veu ja la vall del Rift.

El nostre paisatge era aquest… si hagués fet sol!!

El paisatge és ondulat i verd
(copyright jipe82 / Mark Bidder @ flickr)